En este nuevo update, or something like, trataré el importante tema del progreso personal en la carrera de la vida, más específicamente el desacertado momento en que uno decide capacitarse y estar mejor calificado frente a su trabajo o su desempeño laboral en general.
No sé si lo mencioné, pero los días Martes a mi me gusta internarme en el microcentro a por clases de programación. En serio! Si, de verdad... También tengo una extraña predilección por torturas en mis partes bajas! Un día Martes normal como estos últimos vienen sucediendo, sería así:
IDA:
- Salgo de mi casa en auto, y me dejan para comprar los boletos de colectivo del día en la garita del 60. Que bien podría confundirse con un puesto de panchos, ya sea por su estructura o por el nivel comunicativo/cultural del flaco que me atiende. Esa quizás sea la parte del día más relajada.
- 60 hasta las pelotas de gente estúpida y poseadora (podría decir poser pero argentinizándolo me siento mejor). Me bajo en Pza. Italia en lugar de en Congreso de Tucumán como el resto de los días porque hago tiempo para no llegar tan temprano.
- Subte... STOP! Después me pregunto a mí mismo por qué me resfrío... Hacen 200 grados en esa mierda y estamos en otoño. Ni da para nombrar a la gente de nuevo, porque son más pelotudos que los floggers.
- Caminando al establecimiento en donde se dictan las clases de "educación en tecnologías de la información" (es como decir que sos "recolector de desechos cloacales", cuando estás en realidad revolviendo mierda todo el día) en plenas Lavalle y Florida, solo se puede destacar a algún que otro pelotudo que a pesar de verte todos los días, te quiere encajar un papelito de restaurante o algo asi, y vos por supuesto querés metérselo en el orto bien enroscadito...
YA EN EL BIEN PONDERADO PUTO RECINTO:
- Siempre llego un rato antes por más que de vueltas a carnero y camine mucho para lograr hacer tiempo. Entro y sigo teniendo tiempo, de suicidarme o pagar una abultada cuota, según prefiera; o de pasar al aula, que es más o menos lo mismo que la primera opción. Elijo siempre la 3ª opción y en oportunidades la 2ª...
- Luego de pasadas 2 horas de Braintoasting (Patente pendiente. Pendiente. Pendiente.), se suscita el momento más divertido del día. Divertido por tradición, porque en realidad no se parece en nada a eso. El 'break'! (pero que cool che!).
Uno aprovecha y consulta algunas cositas que quedan en el tintero durante la clase y de pronto, casi mágicamente se ve parado en el hall/sala de espera dónde se exponen galletitas dulces y termos con café, rodeado de:
- Nerds sumergidos en su mundo especial, Lineage like, donde solo existen otros nerds con los cuales comunicarse y perras descomunales enfundadas en sotanas celestiales, con las cuales manosearse a gusto. Ellos parecen callados, pero allí no lo son! Pero tampoco ovidemos que es su mundo, no el mundo real...
- Gente de clase media/baja, como yo, pero con un condimento particular. No tienen pero ni la más puta idea de nada. Son buena gente pero generalmente ya se les pasó la vida y deberían usar su tiempo libre en otra cosa, como las manualidades o el modelismo, no en el paradigma de objetos. Son especiales, si, especiales en ese sentido.
- Oficinistas. Probablemente el peor espécimen de escoria existente. Tipos que no tienen vida y se estancaron en su sueldo de 2000 pesos desde que tienen 22 años (cuando eran triunfadores y Ménem hacía de las suyas) y dan consejos sobre TODO lo que se charle en esos 15' de esparcimiento, café en mano. Ejemplo: Bajada de películas de internet: "Lo bajás de con el azureus y lo quemás con el DVD Shrink, con el AnyDVD lo multizoneás (?) y listo". Ejemplo: consulta de datos a MySQL con PHP. "Tiras la consulta (preguntale a Dios cómo, porque él no sabe) y lo parseás (!?), después hacés un 'eco' del Array y listo". Nótese el "eás" al final de cada término técnico mal empleado, que desde su óptica los transforma en seres siempre adelantados... en la cresta de la ola.
Es importante remarcar que este tipo de gente siempre habla al borde de un ataque de nervios, con los ojos entrecerrados, mentón arriba y un cigarrillo en la mano.
Temas recurrentes:
- Su adquisición de nuevas películas en DVD y cómo las disfrutan en sus Home-Theaters que ya no son novedad ni en los pueblos del altiplano.
- Sus repetidos intentos por formar parejas estables y roturas a causa de su rebeldía de eternos adolescentes.
Mi opinión es que todos los fines de semana se hacen romper el orto... - Al final de la línea estoy yo, un espectador espectador de estos acontecimientos con el mismo ánimo que Riquelme saca un lateral, me parto el culo literal e involuntariamente para saber un poco más a costa de que me duelan las rodillas por los asientos de la clase turista del 60 (todos) y sofocar a medio Subte con mis excrecencias sudoríparas. Un obrero del conocimiento, digamos...
LA SEMI-VUELTA:
Es cortita porque salgo del curso y voy al laburo que amo... por momentos. Me tomo el Subte, me bajo cagado de calor y toco la superficie terrestre con cara de "Me está faltando algo, ah, si! una vida en la montaña alejado de toda esta manga de putos lava-taper".
Llego a mi trabajo en donde me siento en mi siempre agotada P4 que elegí sobre una Mac a toda concha porque PC siempre se la bancó mucho más.
LA VUELTA:
Si en el laburo no se escapan todos y me cagan, teniendo que poner yo la alarma (que parece la de Mission Impossible), salgo rápido y me topo con mi amigo el Subte, salgo de la boca con la habilidad característica de un bailarín ruso, midiendo cada segundo y centímetro para no perder el 60 que tantas alegrías me da.
Me topo con la cola del bondi en Pza. Italia, lleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeena de gente más pelotuda que las palomas que hay en el piso. Subo al 60 y el viaje de vuelta esporádicamente placentero, pero siempre parece durar menos.
El resto es historia, y como la historia la escriben los que ganan... pregúntenle al sistema como sigue ésta.
PD: ...ésta tripa.