29 de diciembre de 2007

Pro Evolution Soccer

¿Qué nos pasa a los hombres, por qué saltamos como monos frente a una pantalla, descuidamos a nuestros seres queridos, nuestra higiene personal e incluso nuestra alimentación?

Se ha dado en el mundo (especialmente en países futboleros como Bangladesh, Vaticano o Filipinas) un fenómeno que asombra a grandes y pequeños (hombres) y enoja a novias y madres (mujeres generalmente): Pro Evolution Soccer / Winning Eleven.
Dicha maravilla de la tecnología deportiva nos sumerge en un mundo de fantasía sin igual donde hadas y duendes son la misma cosa, con la excepción de tener pocholas unas y pitulines los otros, respectivamente: UN VIDEOJUEGO DE FUTBOL.

Vuelven las preguntas hipotéticas ¿Qué otra cosa puede hacer babear 10 minutos seguidos a un hombre sino un poster de pampita abierta como la panamericana? ¿Qué puede hacer esperar "un rato más" a unas milanesas con papas fritas a caballo? ¿Que puede reducir en un 50% la vida útil de nuestra vejiga?

Todas estas preguntas parecen tener una misma respuesta: Un videojuego de futbol, y si es realista multipliquen por dos los tiempos y sumen 25% a el deterioro de nuestro sistema renal.

El realismo sin igual nos pone en el cuerpo de Kaká cuando en realidad tratamos a la pelota como Rambert y tenemos un plato en la cabeza. Nos entristece a tal punto que no iríamos a trabajar si de eso no dependiera nuestra vida para seguir pudiendo jugar este bendito juego.

A la gente de Konami quiero darle mis más sinceras gracias por arruinarme la vida y dejarme las manos como cosechador de rosa mosqueta.

Entre tanto me voy a hacer algo, en un rato caen mis amigos a jugar PES. Espero que traigan crema porque siempre les agrando el agujero.

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